Cuando se me mira… los ojos occidentales se topan con una “barrera” que muchas veces les dificulta conocerme como persona: mi “indumentaria particular”. 

La famosa pregunta que siempre se nos plantea como respuesta refleja, más que esperada, es desconcertante. En lugar de recibir un ¡Buenos días! ó ¡que tenga un buen día!, un comentario sobre el tiempo o cualquier otra nimiedad que la gente suele soltar por allí, ante mi solo flota en el aire el ¿Por qué?, ¿Por qué aceptas esta forma de pasearte por el mundo? 

Podría no ver lo evidente, o no entender la curiosidad que mi vestimenta podría despertar en las personas ajenas a mi universo y simplemente ignorarlas.Pero elijo responder a todas esas miradas con las que me crucé y cruzaré porque merezco expresar lo bello que me hace sentir hablar de ello, y ellas merecen emocionarse con mis palabras : 

Accedí por la Supremacía de Allah, se lo debía como creyente. 

Por nadie mas, por mí.

Llegó un día en el que accedí a lo que mi ser me pedía, lo que mi alma anhelaba. 

Me embarqué en una nave desconocida portando esta insignia siempre con la mirada fija en el horizonte, con plena conciencia, intuyendo las olas que podrían abalanzarse sobre mi por todos lados, preparada para sobrevivir con determinación y con los miedos encerrados en un rincón. 

Así soy yo, ahora y aquí en este momento, feliz, vestida a mi manera con todo el derecho del mundo y dispuesta a triunfar como cualquier otra. 

Baches, sí, hay por todas partes pero siempre con la certeza de tener las capacidades de superarlos y la ilusión de conseguirlo sin anular la esencia que en mí despierta mi fe y creencia. 

Si tras mi respuesta no se diluyen las dudas o no se desatan los temores al menos tendré la seguridad de saber quien soy, en qué lugar estoy y hacia donde quiero que mis pasos se dirijan. 

@0setumismo0